¡Este año toca podar las palmeras!

Son las reinas de las playas paradisíacas, de la gran mayoría de los paseos marítimos de nuestro país y, claro está, de muchos jardines. Sobre todo cuando están verdes, cuidadas y limpias de hojas secas. Y es que las palmeras tienen un sistema de autoregulación por el cual va generando hojas nuevas en la parte superior de la copa y, en consecuencia, desplazando las más antiguas: se secan, se deterioran y se inclinan hacia abajo, dañando y afeando la imagen del árbol.

Es por ello que, para evitar que las palmeras tengan un aspecto de abandono, es importante podarlas periódicamente. También, claro está, para mejorar su vigor y lozanía. Pues, más allá de la sensación de dejadez, las hojas secas también influyen en la salud del árbol, el cual no solo debe soportar más peso, sino que también tiene más riesgo de convertirse en un foco de plagas, hongos, enfermedades y anidamientos de animales varios (ratas, pájaros, etc). Pero cuidado, porque podar las palmeres cuando no toca, también puede favorecer el ataque de insectos como el picudo rojo.

Con todo, la poda de las palmeras debe realizarse aproximadamente cada 2 o 3 años -dependiendo de la especie y el tamaño del árbol-, siempre en épocas de temperaturas templadas como son la primavera o el otoño, y evitando los días en los que se pueden superar los 20ºC. Asimismo, se recomienda cortar las hojas más antiguas justo cuando empiezan a amarillear, por lo que es aconsejable estar atento a su estado y color y, sobre todo, consultarlo con jardineros expertos en la materia o, mejor dicho, palmeros. Pues, al fin y al cabo, ellos son quien mejor saben cuándo y cómo podar una palmera.

Y es que, si bien es verdad que con un poco de maña y la ayuda de los utensilios de jardinería apropiados (márcola, corvellot, etc.) uno mismo puede hacerse cargo de podar las palmeres más bajas y pequeñas de su jardín; no hay duda de que las manos profesionales son siempre las mejores aliadas. Sobre todo teniendo en cuenta que los palmeros no solo se suben al árbol para cortar las hojas antiguas –y las enfermas-, sino también para cuidar el equilibrio natural de su copa, limpiar el tronco, afinar la valona y cortar los racimos de frutos al gusto del consumidor. Asimismo, también aprovechan la ocasión para comprobar la salud del tronco y asegurarse de que no hay partes podridas en el mismo, y abonar el suelo para que la palmera siga creciendo. Todo ello, claro está, ayudándose de las herramientas más apropiadas para cada especie y tamaño de árbol, así como del sistema más idóneo para subirse a la copa con total garantía de seguridad.